Sobreanálisis II: Aladdín y los oscuros deseos de Disney.

En estas fechas navideñas seguro que muchos habéis visto más de una película infantil, ya sea con los pequeños de la familia para ver como las disfrutan o vosotros mismos por nostalgia (y por que aún ha día de hoy nos encantan, no lo neguemos). Yo hace poco vi por enésima vez Aladdin, la de Disney.

Antes que nada esta entrada y otras futuras que serán similares necesitan quizás una pequeña explicación para que no me odiéis. Cuando veo una película o serie, leo un libro o similar, me pueden pasar dos cosas:

Opción a) No me gusta, así que la pongo a caldo, le saco todos los fallos argumentales posibles, gazapos, inconsistencias y otros fallos en general.

Opción b) Me encanta, así que la pongo a caldo, le saco todos los fallos argumentales posibles, gazapos, inconsistencias y otros fallos en general.

Como veis, cuando rebusco en el argumento de una película y saco a relucir todo lo que me parece malo de la misma, no es que no me guste. Es más, lo hago incluso más a menudo con las que me gustan de verdad porque al verlas una y otra vez no puedo evitar analizar hasta el más ínfimo detalle. Este es el caso de Aladdín, película que debo haber visto unas cincuenta veces, y claro, uno no puede evitar fijarse en ciertas cosas.

Como por ejemplo las evidentes diferencias entre Aladdin y el resto de varones en la película.

Obviamente lo que la princesa quería era besar a alguien que no rascase.

Obviamente lo que la princesa quería era besar a alguien que no rascase.

Me parece cuanto menos curioso que justo un año después de estrenar La Bella y la Bestia, cuya moraleja era en teoría aquello de la belleza está en el interior, nos encontremos con otra película que nos presenta como protagonista al único varón que no es una caricatura árabe. Voy a explicar un poco lo que me pasa por la cabeza cuando os digo esto… En primer lugar, al ser Aladdin el único que no es una caricatura exagerada, también es el único del filme que parece ciertamente atractivo. Y justo coincide que es el único que no representa un estereotipo árabe en ningún aspecto. De hecho, quizás no lo sabéis pero hubo bastante movida en su día por culpa de este tema, debido a quejas de la American-Arab Anti-Discrimination Committee, llegándose a cambiar algunas letras de canciones y todo, debido a que fueron consideradas como insultantes para el colectivo árabe.

En resumidas cuentas, a mi parecer la cosa queda así. Hombres con barba o perilla, equivalen a sanguinarios, malvados, mandones, crueles. Hombres sin barba, además suelen tener grandes ojos, sonrisa profident y harán todo lo que sea por su amor verdadero…

Bueno, no exactamente. Esa es otra cosa que me mosquea, Aladdin y Jasmine se embarcan en un romance cuanto menos desigual. Me explico, ella se escapa de una vida de opresión que su padre intenta compensar con una mascota tigre, posiblemente castrado. Al salir fuera, conoce a Aladdin, quién le salva la vida (o la mano al menos) y los dos aparentemente se enamoran (lo llamaremos amor en pro de mantener el tono de película infantil). Más tarde, tras separarse y ella darlo por muerto, se reencuentran y ella es engañada para creer que el príncipe Alí se disfraza de pobre (en una ciudad ajena además) para alejarse de los ajetreos de palacio. El amor surge entre ambos, y por parte de ella es comprensible ya que ha encontrado a alguien que comparte sus exactas inquietudes… uno no encuentra a su alma gemela todos los días.

¡El problema es que era mentira! Aladdin miente cual bellaco para que la princesa siga  a su lado. Y además en el proceso acaba mintiendo al genio, pues estaba decidido a liberarlo y luego se desdice (aunque por suerte salva la dignidad ante el espectador rectificando esto un segundo antes de que Yafar se apodere de la lámpara). El caso es que cuando Yafar es eliminado, Aladdin es premiado por valentía y todo el mundo olvida las mentiras que lo llevaron hasta palacio. Jasmine parece dispuesta a perdonarlo con mucha facilidad ¿no?

Supongo que me diréis que Aladdin es un muchacho de gran corazón y que entre ellos hay amor del bueno, y Jasmine lo sabe. Bien, puede que ella lo sepa, pero a mi no me queda nada claro. Pensemos ahora en la historia desde el punto de vista de él. Chico pobre conoce chica guapa, chico se siente atraído por chica. Chica resulta ser princesa, chico pobre pega el braguetazo de su vida.

Pensad por un momento en lo que conoce Aladdin de la princesa y veréis que es prácticamente nada. Sólo tienen una conversación en condiciones una vez él ya se ha infiltrado en palacio y se van de viaje en alfombra. Previamente a ese momento, él ya había urdido un plan son el genio para poder llegar hasta ella, pero… ¿recordáis que le dice al genio cuando la describe? Pues sólo menciona atributos físicos (sus ojos y su sonrisa, que estamos en una película infantil, so cafres). Y esto seguramente ocurre por que cuando se conocieron en el Bazar, ella apenas hablaba sobre sí misma (para ocultar quién era) y en los escasos momentos en que habla sobre si misma, Aladdin anda ocupado quejándose sobre sus propias penuarias…

Mi deducción a priori es que Aladdin se enamora quizás por unos motivos que no son los más apropiados, y que podría haberse enamorado de cualquiera… Hay unas cuantas escenas que dejan entrever esto, de las cuales la más exagerada seguramente sea la siguiente:

Ese incómodo momento en que te das cuenta de que estas besando un coloso de gas azul con pestañas postizas.

Ese incómodo momento en que te das cuenta de que estás besando un coloso de gas azul con pestañas postizas.

En resumen, esta mágica película nos enseña a desconfiar de los hombres con vello facial, que mentir está bien porque te perdonarán y que el amor verdadero es la primera persona que veas que te resulte atractiva.

Pero como no todo va a ser malo, he de decir que Disney hizo grandes cosas en esta película. Aladdin antepone los deseos del genio a los suyos propios, Jasmine termina pudiendo escoger que hacer con su vida, así que se casa con el pobretón, pero que tiene el corazón suficientemente grande como para dar la poca comida que tiene a quienes la necesitan aún más que él. A ver si con él en palacio la cosas cambian por que veo la riqueza de Agrabah muy mal repartida, y las leyes un pelín demasiado estrictas.

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